La imaginación es una facultad exclusiva del ser humano que le permite representar sucesos, historias o imágenes desde su mente y hacia el exterior; y de cosas que no existen en la realidad o que son o fueron reales pero no están presentes.

Cualquiera de nosotros puede imaginarse, sin haberlos visto nunca, una flor de oro o un incendio forestal. Cuando soñamos, vemos aparecer a menudo cosas que jamás hemos visto en la realidad.

Podemos inventar cuentos o historias que de ninguna forma son hechos de nuestro diario vivir. Pero también, podemos actuar de tal manera que exteriorizamos nuestra imaginación y creamos grandes recursos, nuevas formas de acoplarnos a la vida y fortalecemos nuestra supervivencia.

Esto quiere decir que nuestras imágenes no son solo copias de las cosas, sino que además de la imaginación reproductora, tenemos una gran imaginación creadora, que transforma en muchos matices nuestras imágenes mentales.

Rodríguez (1989), decía “No somos solo almacenes de imágenes, sino fábricas más o menos activas”.

Pero, ¿cómo fortalecer una imaginación que puede ser “creadora”?

Es necesario emplear mecanismos que permitan potencializar las habilidades individuales, por lo cual es necesario partir de dos premisas: 1) qué me apasiona; 2) para qué cosas soy más hábil. A medida que un individuo identifica sus capacidades en diversas áreas, el siguiente paso es maximizar su poder creativo e imaginativo a través de herramientas, ejercicios, capacitación, asistencia y ayuda de aquellos con más experiencia. El amor y la pasión por una actividad le llevará a no rendirse y “perfeccionar” su habilidad hasta llegar a ser “maestro”. En el camino de la maximización encontrará que hay muchas otras virtudes propias que puede desarrollar y ahora su capacidad se multiplica y le hace versátil, en, por ejemplo, las letras, la música, el arte, el canto, la oratoria, las ciencias, entre muchas más. Somos más que una sola actividad; somos una suma de grandes virtudes. El límite entre la capacidad de explorar y explotar todo el potencial humano y el mismísimo ser humano, es el hombre mismo.